Cuento: Viaje y transformación de la Diosa.

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La ninfa del bosque, salida de las aguas claras, con sus mantos sagrados que cubren su esbelta figura y la iluminan con destellos de luz de azules, rojos, blancos, verdes incandescentes.

Su cara translúcida con facciones definidas, una belleza nunca antes vista, ojos grandes brillantes, resplandecientes, expresivos, que dicen todo sin hablar, que esconden un tabú divino, un secreto espiritual con éxtasis prohibido de matiz celestial, ojos que dicen todo sin hablar. Piel pura, suave, de durazno, melocotón, cabellos largos oscuros y ondulados, que esconden un misterio innombrable, impreciso que atrae a las criaturas del bosque, a los que la pueden ver y a los solo la pueden presentir a través de su aroma que envuelve.

Dichosos los que pueden observar su danza melodiosa al ritmo cósmico de altas y grandes melodías.

Danza, bella ninfa, tu mente está en blanco y puedes tener y hacer lo que quieras. Tu cuerpo armonioso, tus labios perfectos, tu nariz exótica, tus piernas sin fin, atraen a hombres y a dioses porque eres una mezcla entre Ángel Divino y mujer mundana, sensual, capaz de amar hasta el infinito. Vuela con tus alas doradas al lugar que desees.

Y así lo hice, empecé el viaje con una danza ceremonial, adquiriendo mis poderes mediante la vibración de cada parte de mi cuerpo, hasta que empecé a volar. Dejé el maravilloso bosque y emprendí solitaria en mi búsqueda por la belleza, por no lo innombrable, que nos persigue en el aire para susurrarnos palabritas en idiomas que no se endiente pero se comprenden desde otros lugares. El aire está lleno de aromas delicados y sutiles que traen recuerdos de experiencias pasadas, exquisitas, olvidadas. Poco a poco empiezo a aprender a disfrutar cada vez más de mi vuelo. Aunque es un terreno desconocido porque siempre he vivido entre el bosque, no siento temor alguno de seguir adelante. Cierro mis ojos y me limito a disfrutar del viaje, a dejarme llevar por el viento que me arrulla y acaricia suavemente.

Abro mis ojos y me encuentro en un lugar maravilloso, es otro planeta, fuera de esta galaxia. Al entrar, me doy cuenta que ya no utilizo mis alas, simplemente floto, liviana, y pienso en una mariposa, de colores vivos y brillantes. Rápidamente miro a mi izquierda y allí la encuentro, traviesa, como burlándose de mi amablemente. Pienso que es extraño pero no sé en qué concentrarme. Todo es tan maravilloso. Sé que es de día pero no hay sol. No está oscuro tampoco pero sé que no es de noche. Tal vez, algún día le cuente todo esto a alguien. El aire es denso, no logro controlar la respiración, me cuesta trabajo acostumbrarme a esto pero finalmente lo logro. Decido caminar, también tarea complicada. Mi cuerpo se siente distinto, y aunque liviano, los movimientos son más lentos. Me dirijo hacia el agua, es lo que más conozco, e introduzco mis pies. Miro al cielo y veo a Saturno, grande, brillante, amenazante. Continúo caminando en el agua que no sé precisar si es fría o caliente. Tal vez un poco de ambas. Es un lugar con pocas cosas pero las que tiene brillan por su belleza y color. NO veo señales de animal alguno, y me pregunto por qué no hay caracoles en el mar. Miro a mi derecha y veo 5 caracoles. Parece que soy muy mala observadora o realmente ¿solo necesito desear algo para que aparezca ante mis ojos? Esa idea me pareció algo tonta pero divertida. Así que decidí probar. Imaginé una estrella de mar amarilla y efectivamente apareció a unos cuantos pasos de donde estaba. Esto me hizo reírme como loca, era una sensación extraña entre alegría y sorpresa pero antes de terminar de asombrarme ante este hecho, escuché mi risa prolongada, que formo un pentagrama en el cielo. Mi risa, hizo una melodía. La toqué con mi dedo y ésta se empezó a reproducir de nuevo. Era lo más hermoso que había visto hasta ese momento y lo mejor de todo, era mío y sólo mío. Este es mi planeta, yo lo he creado y lo sigo creando constantemente. Es maravilloso, no necesito más pruebas, nunca las necesité. Desde el principio lo supe. Se llamará Aía, el plantea Aía, ¡es maravilloso! Pronto aprendí una danza nueva. Ya no necesito alas para volar, puedo crear lo que quiera. Un diamante de 7 puntas, brillante, miles de ellos se harán diminutos y se pondrán en la casa de los caracoles, los cuales serán unos azules y otros vedes. Jajaja, ¡es maravilloso! Dentro del caracol veré todos los paisajes que más adelante me acompañarán. Serán mi base para diseñar el mundo, mi mundo.

Ahora entiendo que la magia del amor a otro dual, a otro opuesto, no es lo único que me lleva a explorar nuevos mundos, como se creía anteriormente en los bosques. Mi porción de realidad se fusionó con la irrealidad, formando un ángulo de 95°, cuando antes era de 15°. ¿No es maravilloso?

Luego, me empecé a volver blanca, muy luminosa y unas chispas brillantes me rodearon y se introdujeron por mi boca y se posaron en la base de mi columna. Luego subieron en espiral hasta mi cabeza. Me siento diferente, extraña. Es como si todo lo que está pasando fuera una ilusión. Como si todo esto, que vivo a cada momento como la eternidad, ya hiciera parte de la historia y fuera olvidad. Como si todo después se recordar como un sueño, haciendo la síntesis de lo más importante. Tengo la sensación de no estar realmente aquí, es como si estuviera en varios lugares a la vez, y esa fuerza me halara enormemente para volver al lugar donde empecé. Mientras pienso todo eso, veo que ya hay seres a mi alrededor creados por mí, en milésimas de segundos, y todos me miraran con respeto. Hay unos seres pequeños, que son realmente curiosos, me llama la atención sus ojos exageradamente grandes, al igual que sus orejas. Son de color verde y son graciosos. Hay infinidad de seres a mi alrededor que miran esperando algo. ¿Qué esperan? Le hablo y no me responden. Parece como si no entendieran. Luego se me ocurre que están esperando que les de vida. Cada uno podrá hacer lo que quiera en mi mundo y eso podría ser peligroso. Pero tiene sentido, ellos merece vivir. Podrán crear los lugares que quieran, teatros, pueblos, templos, bares y cada uno vivirá la historia que más le parezca. Tendrán el poder de cambiar de rol cada que quieran y su esencia los guiará, su esencia que finalmente es la mía los sabrá llevar por el camino que cada cual deberá llegar.

Cada ser animado tendrá en su cabeza, antenitas invisibles para comunicarse conmigo, ya que después de darles su chispa, no me verán más. Sólo hasta que no decida ser visible ante ellos. Todos estos seres soy yo, en diferentes estados. Ninguno es más que otro. Y así comienza esta gran aventura de ser la Diosa Creadora de mi mundo.

Ángela Cardona Gómez
Psicóloga especialista en Terapia Gestáltica
Master en PNL- Lider Coach. Directora de Mujeres Brillantes
Tel: 3002481761
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